Elizabeth es dos vestidos en uno. Sirena para la ceremonia, vuelo amplio para la fiesta — la sobrefalda se quita en un minuto, sin volver a la habitación.
Lo demás es lo que el satén bueno hace solo: te sostiene, brilla cuando debe, y se queda quieto en el resto.
Una hora con nosotras, café, tiempo, y la libertad de probar todo lo que quieras.