Ester es para la novia que siempre soñó con un corpiño y una falda enorme — y que está bien admitirlo.
La diferencia: el corsé tiene la estructura a la vista, las costuras hacen el trabajo, y el satén no es brillante de plástico. Es el cuento, pero hecho bien.
Una hora con nosotras, café, tiempo, y la libertad de probar todo lo que quieras.